11 November 2025

Ahorro energético en almacenes: cómo la zonificación optimiza la calefacción y refrigeración

En un almacén moderno, la energía destinada a calefacción y refrigeración puede suponer una de las partidas de gasto más altas de la operación diaria. Grandes volúmenes, alturas importantes, puertas que se abren y cierran constantemente y zonas con usos muy diferentes hacen que mantener una temperatura adecuada sea un reto… y también una enorme oportunidad de ahorro energético.

La zonificación térmica aplicada a almacenes permite ajustar la climatización a lo que realmente ocurre en cada zona, en lugar de tratar el edificio como un único bloque. En este artículo veremos cómo la zonificación ayuda a optimizar la calefacción y la refrigeración, qué tecnologías se utilizan y qué medidas complementarias permiten llevar el ahorro energético en almacenes a otro nivel.

Importancia del ahorro energético en almacenes y su impacto en la climatización

Cómo el consumo energético afecta los costes del almacén

En un almacén de cierto tamaño, la climatización (calefacción, refrigeración y ventilación) puede representar un porcentaje muy relevante de la factura eléctrica y de gas, especialmente en climas con inviernos fríos o veranos muy calurosos. A esto se suma la iluminación, la carga de baterías de carretillas y otros consumos eléctricos propios de la logística.

Cada grado de más en invierno o de menos en verano puede incrementar el consumo de calefacción o refrigeración varios puntos porcentuales, por lo que cualquier mejora en la forma de controlar la temperatura tiene un impacto directo en los costes operativos.

Problemas térmicos habituales en almacenes de gran volumen

Los almacenes suelen ser naves de gran altura y superficie, a menudo con cerramientos ligeros, gran cantidad de puertas seccionales o muelles de carga y zonas con usos muy distintos (picking, preparación de pedidos, almacenaje en altura, oficinas, etc.). Esto genera:

  • Zonas excesivamente frías en invierno a nivel de operario.
  • Acumulación de calor en la parte alta de la nave que se desaprovecha.
  • Corrientes de aire incómodas por puertas y muelles de carga.
  • Áreas que se enfrían o calientan sin necesidad, simplemente “porque están dentro de la nave”.

Por qué la climatización eficiente mejora la productividad logística

Un ambiente térmico adecuado no solo reduce consumos: también mejora la productividad. Personal que trabaja a una temperatura razonable comete menos errores, es más eficiente y tiene menos bajas por molestias asociadas al frío o al calor extremo. Además, determinados productos (alimentarios, químicos, farmacéuticos, etc.) requieren condiciones térmicas controladas; cualquier desviación implica mermas, reclamaciones o pérdidas de calidad.

Por todo ello, el ahorro energético en almacenes no puede entenderse solo como recorte de costes, sino como una inversión en continuidad operativa y calidad de servicio logístico.

Desafíos que limitan el ahorro energético en almacenes

Estratificación térmica y pérdida de calor en espacios altos

En naves altas, el aire caliente tiende a subir y acumularse en la parte superior, mientras que a nivel de suelo la temperatura es mucho más baja. Es lo que se conoce como estratificación térmica. El resultado es paradójico: el sistema de calefacción sigue trabajando porque los trabajadores tienen frío, pero en la parte alta puede haber varios grados más que no se aprovechan.

Para corregirlo se emplean destratificadores de aire, que impulsan el aire caliente acumulado en altura hacia abajo, homogeneizando la temperatura y reduciendo el consumo de calefacción de forma significativa.

Puertas, muelles y zonas de carga con gran fuga energética

Las puertas seccionales, los muelles de carga y los accesos a cámaras refrigeradas son puntos críticos desde el punto de vista energético. Cada apertura genera entradas de aire frío en invierno o caliente en verano, obligando a los equipos de climatización a trabajar más para compensar esas infiltraciones.

Aquí es clave combinar zonificación con elementos físicos: cortinas de aire, puertas rápidas, burletes y sistemas de enclavamiento que reduzcan el tiempo de apertura y la fuga de aire condicionado o calefactado.

Diferencias térmicas que impiden una climatización eficiente

No todas las zonas del almacén necesitan el mismo nivel de confort térmico. Las áreas de tránsito rápido o de almacenaje en estanterías altas pueden admitir un rango de temperaturas más amplio que las zonas de preparación de pedidos o las oficinas ubicadas dentro de la nave. Si se intenta mantener toda la nave a la misma temperatura, se termina sobredimensionando el consumo en zonas donde no sería necesario.

Equipos HVAC ineficientes que elevan el consumo energético

Muchos almacenes siguen operando con equipos de climatización antiguos, sin modulación, con encendidos/apagados manuales y sin integración con un sistema de control central. Esto genera arranques frecuentes, temperaturas poco estables y un consumo energético muy superior al necesario.

Sustituir o adaptar estos equipos para que puedan trabajar por zonas, con sondas, válvulas modulantes y termostatos adecuados, es un paso fundamental para conseguir un verdadero ahorro energético en almacenes.

Ventilación deficiente y humedad que afectan el rendimiento térmico

Una ventilación mal diseñada puede provocar condensaciones, sensación de frío por corrientes de aire o acumulación de calor en ciertas zonas. Además, una humedad relativa inadecuada puede afectar tanto al confort de las personas como a la conservación del producto.

Integrar ventilación y control de humedad dentro de la estrategia de zonificación permite ajustar caudales de aire a las necesidades reales de cada zona, reduciendo consumos y mejorando el ambiente interior.

Zonificación térmica en almacenes: clave para mejorar el ahorro energético

Qué es la zonificación y cómo reduce el consumo energético

La zonificación térmica consiste en dividir el almacén en diferentes áreas (zonas) con necesidades de climatización diferenciadas y dotar a cada una de su propio control de temperatura. En lugar de encender o apagar toda la instalación a la vez, se decide dónde, cuándo y con qué intensidad se calienta, se enfría o se ventila.

Esto evita climatizar espacios vacíos o zonas que no lo requieren y permite ajustar los setpoints de temperatura a la actividad real en cada área, lo que se traduce en un uso mucho más eficiente de la energía.

Separación de zonas para optimizar calefacción y refrigeración

En un almacén típico se pueden definir, por ejemplo:

  • Zonas de recepción y expedición, muy expuestas a aperturas de puertas.
  • Zonas de picking y preparación de pedidos, donde el personal permanece más tiempo.
  • Zonas de almacenaje en altura con menor permanencia de personas.
  • Zonas de producto sensible a la temperatura o la humedad.
  • Oficinas interiores o salas técnicas dentro de la nave.

Cada una de estas áreas puede tener consignas de temperatura distintas, horarios de funcionamiento específicos y estrategias de control adaptadas, lo que optimiza tanto la calefacción como la refrigeración.

Sensores y controladores para mejorar la eficiencia energética

La zonificación se apoya en una red de sensores (temperatura, humedad, presencia, CO₂) y en controladores que gestionan la apertura de válvulas, compuertas, caudal de aire o el funcionamiento de los equipos HVAC. Los termostatos dejan de ser meros “interruptores” y pasan a formar parte de un sistema de gestión inteligente que decide qué hacer en cada zona en función de la demanda real.

Beneficios directos de la zonificación en almacenes

  • Reducción del consumo de calefacción y refrigeración al evitar climatizar zonas innecesarias.
  • Mayor confort del personal en las áreas de trabajo intensivo.
  • Mejor control de la calidad del aire y la humedad en zonas sensibles.
  • Funcionamiento más suave de los equipos, con menos arranques y paradas bruscas.
  • Mayor vida útil de la instalación y menor necesidad de mantenimiento correctivo.

Cómo la zonificación mejora el ahorro energético en calefacción de almacenes

Temperaturas independientes para reducir consumo innecesario

No es necesario mantener a 19–20 ºC toda la nave cuando solo una parte está ocupada por personal durante la mayor parte de la jornada. Con zonificación, las zonas de paso o de almacenaje pueden operar a una temperatura ligeramente inferior, mientras que las áreas de trabajo continuo se mantienen en un rango de confort. Esta diferencia de unos pocos grados supone un ahorro acumulado importante a lo largo del año.

Integración de zonificación con aerotermos y generadores de calor

En muchas naves, la calefacción se realiza con aerotermos, generadores de aire caliente o sistemas de agua caliente con unidades terminales. Mediante válvulas motorizadas, compuertas y control por zonas, es posible decidir qué equipos funcionan en cada momento y con qué caudal de aire o potencia, concentrando el aporte de calor allí donde realmente se necesita.

Optimización energética en picking, oficinas y áreas operativas

Las zonas de preparación de pedidos, las oficinas interiores o las zonas donde el personal permanece estático suelen requerir un nivel de confort más exigente que los pasillos de almacenaje. Ajustar las consignas de temperatura y los horarios de funcionamiento de cada zona permite reducir consumos sin sacrificar el bienestar de los trabajadores.

Destratificación del aire para aprovechar el calor acumulado

Combinar zonificación con destratificadores de aire permite recuperar el calor que se acumula en la parte alta de la nave y devolverlo a la zona ocupada. De este modo, se reduce la potencia necesaria para mantener la temperatura de consigna y se mejora el rendimiento global de la calefacción. En edificios calefactados con aerotermos, los destratificadores pueden reducir notablemente los costes de calefacción cuando se utilizan de forma adecuada.

Cómo la zonificación optimiza la refrigeración y reduce el consumo energético

Control por zonas para evitar sobreenfriamiento en almacenes

En verano, uno de los errores más frecuentes es “sobreenfriar” toda la nave para garantizar confort en ciertas zonas concretas. La zonificación permite limitar el enfriamiento a las áreas críticas (por ejemplo, preparación de pedidos o manipulación de producto sensible), manteniendo en el resto de la nave temperaturas algo más altas pero perfectamente compatibles con la actividad logística.

Ajustes automáticos en almacenes automatizados (AS/RS)

En almacenes muy automatizados, donde la presencia humana es menor, la zonificación térmica cobra todavía más sentido: se pueden mantener condiciones estrictas solo en cámaras o zonas de producto, reduciendo necesidades de climatización en pasillos robotizados o zonas donde la maquinaria puede trabajar en un rango térmico más amplio.

Sensores que reducen ciclos de frío y consumo eléctrico

La instalación de sondas de temperatura bien distribuidas, junto con sensores de apertura de puertas, permite ajustar el funcionamiento de los equipos de frío para evitar ciclos cortos e innecesarios. En combinación con el control por zonas, la refrigeración se adapta mejor a la carga térmica real y se disminuye el consumo eléctrico asociado a compresores y evaporadores.

Integración con VRF, enfriadoras y sistemas de refrigeración industrial

Sistemas como VRF, enfriadoras de agua o instalaciones de refrigeración industrial pueden gestionarse también bajo una filosofía de zonificación, modulando caudales y potencias en función de la demanda de cada zona del almacén. Así se reduce el número de equipos funcionando a plena carga y se mejora la eficiencia estacional del conjunto.

Tecnologías necesarias para aplicar zonificación y mejorar el ahorro energético

Sistemas de gestión BMS para control global del almacén

Un sistema de gestión de edificios (BMS) o de supervisión energética permite monitorizar en tiempo real temperaturas, consumos, estados de equipos y alarmas. Al integrarlo con la zonificación, el almacén pasa a gestionarse de forma centralizada, con históricos y gráficos que ayudan a detectar ineficiencias y a ajustar aún más la estrategia de climatización.

Termostatos industriales para regular calefacción y refrigeración

Los termostatos industriales, bien ubicados y calibrados, son la pieza visible de la zonificación para el usuario. Permiten establecer consignas diferentes en cada zona, programar horarios y, en modelos avanzados, comunicarse con un BMS o un sistema de control central para coordinar la estrategia de ahorro energético en todo el almacén.

Válvulas y actuadores que permiten modular las zonas térmicas

La zonificación se materializa físicamente mediante válvulas motorizadas en circuitos de agua, compuertas motorizadas en conductos de aire y actuadores que regulan el paso de caudal a cada zona. Estos elementos permiten abrir, cerrar o modular el aporte de calor o frío según la demanda real detectada por los sensores de cada área.

Sensores de temperatura, CO₂ y humedad para eficiencia energética

La calidad de la información es clave para tomar buenas decisiones. Sensores de temperatura, humedad, CO₂ y presencia aportan datos precisos sobre cómo se comporta cada zona del almacén. Con esta información, el sistema puede reducir la ventilación cuando la ocupación baja, ajustar la temperatura de consigna o anticiparse a cargas térmicas puntuales.

Software para monitorización del consumo energético en tiempo real

La monitorización energética permite ver, casi al instante, el efecto de los cambios en la programación de la zonificación: qué pasa si bajamos un grado en una zona, si reducimos horarios de funcionamiento en otra o si optimizamos la ventilación nocturna. Cruzar datos de consumos con datos de producción y logística ayuda a entender el coste energético real de cada proceso y a tomar decisiones más acertadas.

Medidas complementarias para aumentar el ahorro energético en almacenes

Aislamiento y puertas rápidas para evitar pérdidas térmicas

La mejor estrategia de zonificación se ve limitada si la envolvente del edificio y los puntos críticos (puertas, muelles, lucernarios) no están correctamente tratados. Mejorar el aislamiento de cubiertas y fachadas, instalar puertas rápidas autoenrollables, sellar huecos y revisar cierres reduce de forma notable las pérdidas de calor en invierno y las ganancias en verano.

Ventilación eficiente, free-cooling y recuperación de calor

En muchas ubicaciones climáticas, el aire exterior en determinados momentos del día o del año tiene una temperatura inferior a la interior, lo que permite aprovechar el free-cooling (ventilación con aire exterior) para reducir el uso de equipos de refrigeración. Si además se disponen recuperadores de calor, es posible precalentar o preenfriar el aire de ventilación con el aire de extracción, mejorando aún más la eficiencia global del sistema.

Sistemas de iluminación que reducen el consumo eléctrico

Pasar a iluminación LED, sectorizar las líneas de luz por zonas y utilizar sensores de presencia y de luz natural permite reducir el consumo eléctrico asociado a la iluminación, que en almacenes con gran superficie puede ser muy significativo. En almacenes automatizados, la necesidad de iluminación constante es mucho menor, lo que también contribuye al ahorro global.

Mejora del layout para minimizar necesidades de climatización

El diseño del layout de estanterías, pasillos y zonas de trabajo también condiciona el consumo energético. Concentrar las áreas de trabajo intensivo en zonas donde la climatización es más eficiente, alejar zonas sensibles de puertas exteriores o agrupar procesos con requisitos térmicos parecidos son decisiones de diseño que ayudan a reducir la demanda de calefacción y refrigeración.

Energías renovables para potenciar el ahorro energético en almacenes

Autoconsumo fotovoltaico para reducir el gasto energético

Las cubiertas de los almacenes suelen ofrecer una superficie ideal para la instalación de paneles fotovoltaicos. El autoconsumo permite cubrir parte de la demanda eléctrica de climatización, iluminación y equipos logísticos con energía producida in situ, reduciendo tanto la factura como la huella de carbono de la instalación.

Aerotermia y bombas de calor para calefacción eficiente

Las bombas de calor de alta eficiencia (incluida la aerotermia) permiten producir calor y frío con rendimientos superiores a las calderas tradicionales, especialmente en combinación con una buena envolvente térmica y sistemas de zonificación. En muchos casos, la sustitución de sistemas de calefacción a gas por bombas de calor se traduce en una reducción importante de la demanda energética y de las emisiones asociadas.

Integración de renovables con sistemas de zonificación HVAC

La producción fotovoltaica o la aerotermia pueden gestionarse de forma inteligente junto con la zonificación: se pueden desplazar ciertos consumos de climatización a las horas de mayor producción solar, aprovechar mejor las tarifas variables y priorizar el uso de energía renovable frente a la de la red. Todo ello contribuye a mejorar el retorno de la inversión en renovables y a reforzar la estrategia de ahorro energético en el almacén.

Ahorro anual estimado y amortización típica en almacenes

La combinación de medidas de eficiencia energética (zonificación, destratificación, iluminación eficiente) y renovables puede traducirse, según el punto de partida de cada almacén, en reducciones muy relevantes del consumo anual. La amortización dependerá de la inversión, los precios de la energía y las ayudas disponibles, pero cada vez más proyectos logran retornos en plazos razonables, especialmente cuando se priorizan las actuaciones de mayor impacto y menor coste inicial.

Resultados de ahorro energético gracias a la zonificación en almacenes

Reducción del consumo en calefacción y refrigeración

Cuando se implementa correctamente, la zonificación permite reducir de forma consistente el consumo de calefacción y de refrigeración al eliminar sobreclimatización, adaptar las consignas a cada zona y evitar el funcionamiento innecesario de equipos. Este efecto se ve reforzado si se acompaña de medidas físicas como destratificadores, puertas rápidas y mejoras en la envolvente.

Menos horas de funcionamiento de los equipos HVAC

Al ajustar la climatización a la demanda real, los equipos HVAC trabajan menos horas a plena carga. Disminuyen los arranques y paradas, se reduce el desgaste mecánico y se alarga la vida útil de los componentes críticos como compresores, ventiladores y bombas. Esto no solo reduce el consumo, sino también los costes de mantenimiento y el riesgo de averías.

Aumento de la vida útil y menor mantenimiento

Un sistema que trabaja de forma más estable y menos extrema sufre menos tensiones térmicas y mecánicas. La zonificación contribuye a que la climatización del almacén funcione de forma más suave y equilibrada, lo que se traduce en intervenciones de mantenimiento más planificadas y menos correctivas, así como en una mayor disponibilidad de la instalación.

Comparativa energética antes y después de aplicar zonificación

La mejor forma de cuantificar el impacto de la zonificación es comparar consumos energéticos antes y después de la intervención, corregidos por factores como la climatología y el nivel de actividad logística. Al integrar el análisis energético con los sistemas de monitorización y gestión del almacén, es posible demostrar de forma objetiva el ahorro conseguido y detectar nuevas oportunidades de mejora.

Cómo implementar un sistema de zonificación para mejorar el ahorro energético

Auditoría energética inicial del almacén

Todo proyecto serio de zonificación debería comenzar con una auditoría energética: análisis de consumos históricos, identificación de los principales focos de demanda, revisión de la envolvente, de los equipos existentes y de los hábitos de uso. Este diagnóstico inicial permite priorizar medidas y estimar mejor el potencial de ahorro.

Identificación de zonas térmicas según actividad y uso

El siguiente paso es definir las zonas térmicas: qué áreas tienen requisitos de confort más estrictos, dónde se concentran las personas, qué zonas pueden admitir rangos de temperatura más amplios, qué procesos generan más calor interno, etc. En función de estas variables se dibuja el mapa de zonificación que servirá de base para el diseño del sistema.

Instalación de válvulas, sensores y controladores HVAC

Una vez definidas las zonas, se instalan los elementos de campo necesarios: válvulas motorizadas, compuertas, sondas, termostatos y controladores. En muchos casos es posible aprovechar parte de la instalación existente, adaptándola para que pueda trabajar de forma sectorizada y no solo en modo “todo o nada”.

Puesta en marcha, calibración y ajuste de consumos

La puesta en marcha es un momento clave: se ajustan consignas, se equilibran caudales, se definen horarios y se comprueba que la respuesta del sistema es la esperada en cada zona. Durante las primeras semanas es normal realizar ajustes finos, apoyándose en los datos de monitorización y en la experiencia del personal que trabaja en el almacén.

Mantenimiento preventivo y seguimiento energético

Para mantener el nivel de ahorro en el tiempo, es fundamental acompañar la zonificación de un plan de mantenimiento preventivo y de un seguimiento periódico de consumos. Limpiar filtros, revisar sondas, comprobar el funcionamiento de válvulas y actualizar programaciones según cambie la operativa del almacén son tareas que garantizan que el sistema siga rindiendo al nivel esperado.

Asesoramiento experto para optimizar el ahorro energético en almacenes

Diseñar una estrategia de ahorro energético en almacenes basada en zonificación térmica requiere conocer tanto la parte técnica de la climatización como la realidad diaria de la operativa logística. Cada nave, cada sector y cada empresa tienen necesidades diferentes, por lo que no existen soluciones estándar que sirvan para todos por igual.

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